Corrida en plato de una masturbación prohibida
La mano del tipo temblaba al agarrar la verga, sabiendo que esto estaba mal pero sin poder parar. La cámara captó cada gota de sudor que le caía por la frente mientras se masturbaba frente al plato, imaginando que alguien lo descubriera. El sonido de la piel golpeando contra la palma era lo único que rompía el silencio de la habitación, un ritmo acelerado que delataba su urgencia. La polla ya estaba morada, hinchada de tanto frotarla, y el tipo gruñía entre dientes cada vez que las caderas se movían hacia adelante. Sabía que no debía hacerlo, que si su compañera lo descubriera se acabaría todo, pero el placer era más fuerte que el miedo. El plato blanco se llenó de leche espesa en segundos, chorros gruesos que cayeron sin control, manchando el borde y goteando hacia los lados. El tipo se quedó quieto un momento, jadeando, antes de mirar la cámara con una sonrisa pícara y decir: '¿Te gustaría limpiarlo?'