Cristinavegas se entrega al vibrador y goza sin parar
El zumbido del vibrador en mi coño ya no me saca de mis casillas, te voy a contar cómo perdí la cabeza cuando este juguete me hizo gritar de placer. Llevaba días vistiendo ropa ajustada, mandándole fotos en tanga a Juan Bustos, rozándome contra él cada vez que entraba a su casa, y hoy terminó quebrándose. Me senté sobre la máquina como una puta en celo, sintiendo cómo las vibraciones me sacudían el clítoris mientras mis tetas rebotaban con cada impacto. Juan me miraba con los ojos vidriosos, su polla dura como roca dentro de los pantalones, pero yo no lo dejé tocarme, solo gemí más fuerte cuando el vibrador se enterró hasta las pelotas en mi coño mojado. Mis uñas se clavaban en el cuero del sillón, el sudor me corría por el escote mientras la máquina no paraba de follarme, y cada vez que me corría, Juan se acercaba más, respirando agitado. Al final, cuando ya no podía más, me quedé alcanzada por el placer, imaginando cómo sería sentir su polla en lugar de ese juguete, pero hoy solo quería esto: que me hicieran gozar sin parar.