Esta tetona latina se traga mi verga y se llena de leche
La vi por primera vez en la piscina, con esas tetas enormes rebotando mientras nadaba, y desde ese día no pude sacármela de la cabeza. Un día, cuando menos lo esperaba, se acercó a mi casa con un vestido ajustado que marcaba cada curva de su cuerpo, y supe que era el momento de actuar. La invité a pasar, y en cuanto cerró la puerta, la empujé contra la pared y le metí la mano por debajo del vestido, sintiendo su coño ya mojado. Ella gimió fuerte cuando le arranqué el tanga y me arrodillé para chuparle las tetas mientras le metía dos dedos en el culo. No aguantó mucho y se subió encima de mí, montándome como una puta desesperada, rebotando sus tetas en mi cara mientras yo le agarraba el culo con fuerza. Cuando ya no pude más, la puse a cuatro patas y le metí la polla hasta el fondo, embistiendo con fuerza mientras ella gritaba de placer. Al final, me corrí en su boca, llenándole la cara de leche mientras ella tragaba cada gota como una profesional. Fue una follada que no olvidaré nunca.