Flamencuista de pau duro se deja chupar como un puto
El flamencuista sudaba como un cerdo mientras movía sus caderas al ritmo de la música, pero lo que más le excitaba era la mirada del tipo musculoso que lo observaba desde el fondo del bar. El puto no aguantó más y se acercó, le agarró el pau duro por encima del pantalón y le susurró al oído que quería chupársela hasta dejarlo sin aliento. El flamencuista, ya con el coño bien mojado de excitación, se dejó caer sobre la barra y el musculoso se arrodilló para meterle la lengua hasta el fondo de la garganta. Las embestidas de la lengua eran tan fuertes que el flamencuista no podía ni gemir, solo se agarraba del pelo del puto mientras este le chupaba la polla como si fuera un helado derritiéndose. El musculoso le arrancó el pantalón de un tirón y le metió los dedos por el culo, haciendo que el flamencuista gritara como una puta en celo. La polla del flamencuista estaba tan dura que el musculoso no pudo resistirse y se la metió entera en la boca, tragando cada gota de leche que le salía. El flamencuista, ya sin fuerzas, se corrió en la cara del musculoso mientras este seguía chupando como un animal hambriento. Al final, los dos quedaron tirados en el suelo, sudados y con las pollas bien duras, listos para otra ronda.