Masturbación al aire libre con juguete sexual
La chica se escondió entre los arbustos del parque, sintiendo cómo el aire fresco le rozaba los pezones erectos mientras se quitaba las bragas con manos temblorosas. Su coño ya estaba mojado antes de siquiera tocar el vibrador, imaginando las miradas furtivas de algún transeúnte que pudiera descubrirla. Con un gemido ahogado, presionó la punta del juguete contra su clítoris hinchado, sintiendo cómo las vibraciones le recorrían todo el cuerpo. Sus muslos se tensaron mientras lo empujaba más adentro, sintiendo cómo el plástico duro rozaba sus paredes internas. El sonido del vibrador era casi tan intenso como sus jadeos, y cada vez que lo movía, sus tetas rebotaban con el ritmo de sus caderas. No podía evitar pensar en cómo se vería desde lejos, con la cara enrojecida y los labios entreabiertos, completamente entregada al placer. El orgasmo llegó como un relámpago, haciendo que su cuerpo entero se estremeciera mientras apretaba el juguete contra su coño palpitante. Se quedó quieta un momento, sintiendo cómo los espasmos la recorrían, antes de limpiarse con las bragas y salir del escondite, aún con la respiración acelerada y las piernas débiles.