Sisty y Sexmst en un trío ardiente de pollas y gemidos
“¿Por qué no nos dejamos de juegos?”, le susurré al oído mientras mis dedos se deslizaban por su espalda. Llevábamos días mirándonos, rozándonos sin atrevernos, hasta que la tensión se volvió insoportable. Mi coño ardía cada vez que Sexmst me miraba con esa sonrisa pícara, y Sisty no podía dejar de morderse el labio cuando me agachaba para recoger algo. En más de 15 minutos de escena, nos dejamos llevar: primero me arrodillé para chupar esa polla dura hasta que Sexmst gimió, luego Sisty se puso detrás y me empotró contra el sofá, sus dedos hundiéndose en mi culo mientras yo me retorcía. El sonido de sus embestidas resonaba en la habitación, mi coño chorreando con cada penetración profunda. Cuando Sexmst se corrió en mi cara, Sisty no pudo resistirse y me dio la vuelta para follarme de nuevo, esta vez más fuerte, hasta que mi cuerpo tembló con el orgasmo. Al terminar, Sexmst solo pudo sonreír, con la respiración agitada y los ojos vidriosos.