Andrea frank y cindy loren se empotran con la polla monstruosa
Andrea Frank ya estaba con el coño chorreando antes de que Lancelot entrara por la puerta, sus tetas pequeñas pero duras rebotando cada vez que se movía en el sofá. Cindy Loren, con ese culito redondo y prieto que parecía hecho para recibir embestidas brutales, no pudo resistirse y se lanzó de rodillas a lamerle el prepucio mientras él gruñía y le agarraba el pelo con fuerza. La polla de Lancelot, gruesa como un brazo y más larga que su antebrazo, no tardó en empalar a Andrea por el culo con un empujón que la dejó sin aire, sus gemidos ahogados mientras el dolor agudo se convertía en placer al sentir cómo el glande le abría el esfínter sin piedad. Cindy, con la boca llena de saliva y los labios brillantes, se colocó detrás y empezó a chuparle las tetas mientras Andrea se retorcía entre gruñidos, su coño empapando el sofá de jugos cada vez que la polla gigante la penetraba más hondo. El sonido de los choques de carne resonaba en la habitación, mezclado con los gritos de las dos putas que suplicaban por más, pidiendo que no pararan hasta dejarles el culo hecho un desastre. Lancelot, con los huevos apretados y la respiración entrecortada, empujó hasta el fondo y se corrió dentro del culo de Andrea, que se contrajo alrededor de su verga mientras Cindy le lamía los huevos vacíos con desesperación, ansiosa por probar su leche espesa. Los tres quedaron jadeando, con los cuerpos pegajosos, los culos abiertos y las bocas llenas de semen, sabiendo que esta no sería la última vez que se dejaran destruir así.