Antonia Sainz se sorprende al probar el chorro de su amiga en escena húmeda
El olor a orina fresca flotaba en el aire mientras Antonia Sainz se arrodillaba entre las piernas abiertas de su compañera, Elena, sin imaginar que lo que iba a descubrir la dejaría con la boca abierta. Los muslos de Elena temblaban cuando la primera gota caliente golpeó los labios de Antonia, y un gemido de sorpresa escapó de su garganta al sentir el líquido salado y tibio correr por su barbilla. '¡No me lo esperaba así!' susurró entre risas mientras el chorro golpeaba su rostro con más fuerza, mojando sus pestañas y pegando mechones rebeldes a su piel. Antonia, acostumbrada a juegos menos intensos, ahora tenía los pezones duros como piedras mientras sus dedos se clavaban en los muslos de Elena, sintiendo los músculos contraerse con cada espasmo de placer. Elena, con los ojos entrecerrados, arqueó la espalda cuando Antonia se atrevió a lamer más allá del chorro, saboreando el coño hinchado y empapado que latía bajo su lengua. El sonido húmedo de los labios succionando se mezclaba con los jadeos de ambas, y Antonia no pudo evitar introducir dos dedos en la entrada mojada, sintiendo cómo los músculos internos se apretaban alrededor de ellos en un ritmo frenético. En más de 10 minutos de escena, la sorpresa inicial se convirtió en una obsesión: Antonia lamía, bebía y penetraba con más urgencia, hasta que Elena se corrió en su boca con un grito ahogado. Cuando terminaron, el charco dorado en el suelo brillaba bajo la luz, mezclado con su saliva y el coño inflamado de Elena, que aún palpitaba.