Dos lesbianas se lamen el coño hasta correrse fuerte
Las dos colombianas sudaban de calor en la habitación cuando una le pasó la lengua por los labios a la otra sin aviso, dejando un rastro de saliva desde el cuello hasta el ombligo. La de tetas naturales, con el coño ya empapado de tanto mojarse, abrió las piernas en el suelo para que la otra se la comiera sin piedad mientras le agarraba el culo con fuerza y le metía dos dedos en la raja. La que hacía de dominante escupió en su propia mano y se la restregó contra el clítoris hinchado, haciendo que la otra gimiera como una perra en celo mientras le chupaba los pezones duros como piedras. Entre babas y gemidos, se cambiaron de posición y la sumisa quedó boca arriba en la cama, con las piernas en alto y la otra boca hundida entre sus muslos, lamiéndole el coño como si no hubiera mañana mientras le metía la lengua hasta el fondo y le sacaba jugos que le resbalaban por el culo. La que dominaba no paraba de escupirle en la raja, mezclando sus propios jugos con el líquido espeso que le salía del coño, y cada vez que la sumisa se corría, la otra se tragaba todo sin dejar ni una gota, lamiéndole el coño hasta dejarla limpia y temblando. Entre mordiscos suaves en los labios vaginales y golpes de lengua en el clítoris, la que estaba abajo se retorció de placer hasta que su cuerpo se sacudió en un orgasmo brutal que la dejó sin aire, con la espalda arqueada y los pezones rosados brillantes por el sudor. La que tenía el control no se detuvo ahí y, con una sonrisa pícara, le ordenó que se pusiera a cuatro patas para lamerle el culo mientras le metía los dedos en el coño, sintiendo cómo se le contraía al correrse de nuevo, esta vez con un chorro que le salió disparado entre las piernas. Al final, las dos quedaron tiradas en el suelo, con las entrepiernas brillantes y las bocas llenas de jugos, respirando como si acabaran de correr una maratón, pero con una sonrisa de satisfacción que solo da el mejor sexo entre mujeres que se desean de verdad.