Apollon le llena el coño de leche a Sofa Weber en su casa
Mojándose los dedos, Sofa Weber se frota el clítoris mientras Apollon la observa desde la puerta entreabierta. La tensión de que alguien pueda entrar en cualquier momento hace que sus gemidos sean más ahogados, pero no por eso menos intensos. Él la empuja contra la pared, levantándole la falda para descubrir el tanga empapado que apenas cubre su coño palpitante. Con un tirón, lo rompe y hunde dos dedos hasta el fondo mientras ella muerde su labio para ahogar un grito. Apollon la gira de golpe, obligándola a arquear la espalda mientras la penetra de una estocada que la hace chocar contra el mueble. Cada embestida es más profunda, más brutal, y el sonido de sus caderas chocando resuena en la habitación. Sofa Weber clava las uñas en la madera, mordiendo una almohada para no delatar el placer que la recorre. Apollon le agarra el pelo, tirando hacia atrás mientras la embiste más rápido, más fuerte, hasta que ella siente que va a explotar. El riesgo de que alguien los escuche los excita aún más, y cuando él se corre dentro de ella, Sofa Weber siente el calor de su leche llenándola por completo. Se quedan quietos un momento, escuchando los pasos en el pasillo, antes de que él se retire y su semen empiece a gotear por sus muslos. La falda arrugada queda tirada en el suelo, manchada de su excitación.