Casado no resiste a dos putas en la piscina caliente
El muy cabrón llevaba horas fingiendo que no miraba mientras ellas se reían mojándose las tetas bajo el sol... Hasta que se les acercó con la polla dura como una roca y las tetas de las dos le rozaban la espalda. Le encantó cómo la rubia le chupaba la punta con lengua juguetona mientras la morena le agarraba el culo para apretarlo contra su coño empapado. No pudo aguantar más y las empotró contra el borde de la piscina, sintiendo cómo sus cuerpos se sacudían con cada embestida profunda que les metía hasta el fondo. La morena gemía con voz ronca cada vez que su clítoris rozaba el vientre de él, mientras la rubia no dejaba de mamársela con saliva brillante cubriéndole toda la verga. Las tetas de las dos rebotaban al ritmo de los azotes que él les daba en el culo mojado, dejándoles marcas rojas que se mezclaban con el agua del jacuzzi. Entre gemidos y jadeos, la morena se corrió primero, empapando el pelo de él con sus jugos mientras la rubia le susurraba al oído lo bien que le sabía su leche en la garganta. Él no se contuvo y le llenó la boca a la rubia hasta que ella tragó cada gota sin desperdiciar ni una, mientras la morena le lamía los huevos con lengua ávida antes de que él la volviera a empalar contra la pared de la piscina. El agua salpicaba por todas partes con el choque de sus cuerpos, los azotes sonaban como palmadas húmedas y los gritos de placer ahogados en el vapor del agua caliente. Cuando por fin se corrió dentro de la morena, sintió cómo su leche se mezclaba con el clímax de ella, dejando sus muslos pegajosos y brillantes bajo el sol del atardecer.