Dina Cat recibe tres corridas en la cara de un negro bien dotado
La tensión entre ustedes dos había sido insoportable por días. Cada mirada, cada roce casual, cada palabra susurrada al oído solo aumentaba el deseo. Cuando por fin la tienes frente a ti, agarras su melena rubia y la obligas a arrodillarse. Sientes cómo sus labios carnosos se cierran alrededor de tu polla, chupando con esa boca experta que sabe exactamente cómo volverte loco. Mandala gime mientras te la chupa, sus tetas naturales rebotando con cada movimiento. La agarras del cuello y la empujas más fuerte, sintiendo cómo tu verga golpea su garganta. Cuando ya no puedes más, la sacas y la obligas a abrir la boca. La primera corrida le cae en la lengua, caliente y espesa, pero no te detienes. La segunda le pinta los labios, corriéndose hasta que su rostro queda cubierto de leche. La tercera la deja ciega, los chorros blancos cayendo sobre sus ojos y mejillas. Respira agitada, con la boca abierta, esperando que la próxima vez sea aún más intenso.