Prima morena chupa verga como nadie y la mete entera
La prima llegó con su short ajustado que apenas le tapaba el culito prieto y una blusa que se le pegaba al pecho generoso, dejando ver unos pezones duros que no podían esperar más. Él no pudo resistirse cuando ella se sentó en sus piernas y le susurró al oído lo que llevaba días imaginando: 'chúpame la verga hasta que te ahogues, maricón'. La morena no perdió tiempo y se arrodilló en el suelo de la sala, sacándole la polla gruesa y palpitante que ya estaba dura como piedra. Con una sonrisa pícara, le lamió la cabeza con la lengua juguetona antes de meterse toda la verga hasta la garganta, ahogándose un poco pero sin soltar su presa. Él gemía fuerte, agarrándole la cabeza con ambas manos mientras ella le chupaba los huevos con suavidad antes de volver a empalar su boca con la verga, esta vez hasta el fondo, haciéndolo tragar saliva y saliva. Entre gemidos roncos, ella se levantó y se quitó el short y las bragas empapadas, mostrando un coño depilado y brilloso que olía a placer. Él no perdió ni un segundo y la empujó contra el sillón, levantándole las piernas para hundirle la polla en el coño caliente y empapado, empotrándola con fuerza mientras ella chillaba de placer y le pedía más. '¡Dame toda tu verga, cabrón!', gritó la prima, clavándole las uñas en la espalda mientras él la embestía sin piedad, sintiendo cómo su coño se contraía cada vez que la penetraba hasta el fondo. Los sonidos de carne chasqueando y gemidos ahogados llenaban la habitación mientras ella se corría una y otra vez, con la polla bien honda hasta que él no pudo aguantar más y le vació el semen dentro, gruñendo como un animal mientras ella se estremecía bajo su peso. Cuando terminaron, ella se limpió los labios con el dorso de la mano y le dijo: 'ahora repite, que esto recién empieza', antes de tirarse al suelo otra vez para seguir chupándole la verga mientras él se reía y le agarraba el pelo con fuerza.