Dos rubias lesbianas se excitan con un consolador
Las dos morras no podían aguantar más las ganas de tocarse el coño sin parar mientras se desnudaban con desesperación en el sofá de la residencia. Millie, la rubia de tetas pequeñas y culito respingón, no paraba de morderse el labio inferior mientras Nina, su morena con tatuajes y curvas de infarto, le lamía el cuello y le susurraba al oído lo que le iba a hacer con ese dildo negro que ya le brillaba entre los dedos. Millie se tiró sobre ella como una loba, le arrancó el sujetador de encaje rosa y se le lanzó al pezón izquierdo, chupándoselo con fuerza mientras sus dedos se colaban entre los labios empapados de su amiga. Nina gimió tan fuerte que hasta la vecina de arriba debió escucharla, pero a ellas qué les importaba si el jaleo se oía en toda la residencia. Millie le metió dos dedos dentro mientras con la otra mano le apretaba el culo prieto contra el sofá, y Nina no pudo evitar arquear la espalda y soltar un gruñido de placer al sentir cómo le hurgaban el coño con esos dedos largos y calientes. La morena se retorció de gusto, le agarró la melena rubia de Millie y le clavó la lengua en la boca mientras le sobaba las tetas pequeñas pero duras como piedras. En menos que canta un gallo, Millie sacó el dildo de la mesita y se lo pasó por la raja mojada de Nina, que ya estaba tan cachonda que casi se corre solo con el roce. Se lo hundió despacio al principio, poco a poco, pero cuando Nina le suplicó que se lo metiera más fuerte, Millie no pudo resistirse y se lo clavó hasta el fondo, empalándola contra el sofá mientras le mordisqueaba el hombro. Nina chilló como una posesa, le agarró las piernas y se las levantó para que el consolador le entrara más hondo, sintiendo cómo le latía el coño al ritmo de cada embestida. Millie aceleró el ritmo, le apretó el culo con las dos manos y le metió la lengua en la boca mientras el dildo no paraba de sacudirle el clítoris, y Nina no pudo aguantar más: se corrió con un gritazo tan fuerte que le tembló todo el cuerpo, empapándole el coño y el sofá de jugos calientes. Pero Millie no había terminado, así que se lo sacó, se lo chupó para limpiarlo y se lo volvió a meter con más saña, esta vez en 69, lamiéndole el coño a Nina mientras le metía el juguete por el culo. La morena se corrió otra vez en segundos, esta vez gimiendo como una puta en celo mientras le agarraba la cabeza y se le restregaba contra la boca. Cuando ambas ya estaban agotadas, se abrazaron sudorosas, con los coños encharcados y las tetas pegadas por el calor, sabiendo que esa no sería la última vez que se excitaban así.