Home Culos Grandes Dos zorras nos dejaron reventar sus seis hoyos

Dos zorras nos dejaron reventar sus seis hoyos

12:58 1080P 5 Culos Grandes
tetas grandesdoble penetraciónculo empaladoanal intensopolla gordaculo enormemamada salvajesexo en grupocoño bien abiertozorras gemidoras
Estúdio RichardGlaze

La rubia más putita se arqueó en el sofá con el culo en pompa mientras su amiga de pelo rojo le chupaba la polla a dos manos con una sonrisa de zorra hambrienta. Él les había prometido que no se irían con un coño o un culo intacto después de verlas gemir como perras en celo en la fiesta, así que agarró a la morena por las caderas y la empaló de un tirón hasta que sus tetas falsas rebotaron como gelatina al ritmo de sus embestidas brutales. La rubia no se quedó atrás: se sentó sobre su cara con todo el peso, ahogándolo entre sus muslos mojados mientras le gritaba que le comiera el coño hasta dejarla sin voz. Entre gemidos ahogados y succiones obscenas, las zorras se turnaban para cabalgarlo como si fuera su propio juguete personal, una con la boca llena de polla gorda hasta la garganta y la otra con el culito apretado alrededor de cada empujón que le arrancaba quejidos de lo más hondo. Cuando por fin el macho las volteó para empotrarlas en posición de perrito, sus nalgas gigantes temblaban al compás de cada embestida que les llegaba hasta las entrañas, dejando marcas rojas en la piel del culo que brillaban bajo la luz de la habitación. La rubia se corrió primero, chorreando como una fuente sobre el sofá mientras su amiga le lamía los jugos del coño con avidez, pero no duraron ni un segundo: el tipo las agarró a ambas por el pelo y las obligó a agacharse en cuatro patas para que les metiera la polla por donde cupiera, alternando entre un coño empalado y un culo que se abría como un abanico al recibir cada embestida sin piedad. Los gruñidos de satisfacción se mezclaban con los sonidos húmedos de carne golpeando carne, los suspiros de las zorras pidiendo más y más, y el olor a sexo y sudor que lo impregnaba todo. Cuando por fin los tres se dejaron caer sobre la cama, exhaustos pero con las piernas temblorosas, las dos putas se abrazaron entre risas mientras se pasaban la lengua por los labios hinchados y juraban que la próxima vez le dejarían probar hasta el último agujero que tenían sin importar lo que tardaran. La habitación quedó hecha un desastre: sábanas mojadas, maquillaje corrido y una polla que seguía dura como una roca, lista para otra ronda si esas zorras no se hubieran quedado sin fuerzas de tanto gritar y correrse.

Vídeos Relacionados
Comentários
Deixe seu comentário sobre "Dos zorras nos dejaron reventar sus seis hoyos"
Seja o primeiro a comentar!
 

📚 Adicionar à Playlist