El mosquito y yo follando su culito al aire libre
El zumbido de los mosquitos se mezclaba con los gemidos de mi chica cuando le clavé la polla hasta las pelotas en su culo apretado. Ella me retó a que la hiciera gritar más fuerte, pero no sabía que yo no me iba a rendir hasta verla temblar. Le bajé el short de jean y le mordí las nalgas antes de escupirle en el ojete para lubricarlo mejor. El sol le quemaba la piel mientras yo la empotraba contra el tronco de un árbol, sintiendo cómo su culo se contraía alrededor de mi verga. '¿Te gusta que te den duro, puta?', le pregunté mientras le agarraba las tetas pequeñas y le apretaba los pezones. Ella solo gemía y movía la cadera, pero yo sabía que estaba a punto de correrse. Le metí los dedos en la boca para que los chupara mientras la embestía más rápido, sintiendo cómo su coño se mojaba cada vez que mi polla rozaba su clítoris. 'No te corras todavía', le ordené, pero ella ya no podía controlar los espasmos. Cuando por fin la dejé venir, gritó tan fuerte que los pájaros volaron del árbol. '¿Ves? Sabía que no podías aguantar', le dije mientras me sacaba la polla y le corrí en la espalda. 'La próxima vez te voy a hacer rogar por mi leche', le susurré al oído antes de limpiarle el semen con los dedos.