Espiaba a mis amigas y terminamos en un trío caliente
Las veía desde la ventana, con sus cuerpos perfectos y esas miradas que prometían pecado cada vez que se reían cerca de la piscina. Un día, me pillaron espiando y, en vez de enojarse, me llamaron con una sonrisa pícara. '¿Te gusta lo que ves, pervertido?' Una de ellas me agarró la polla por encima del pantalón mientras la otra se arrodillaba para chupármela con esa boca de puta. Sus tetas pequeñas rebotaban mientras me la mamaban, y yo no podía dejar de gemir al sentir sus lenguas en mis huevos. La otra se quitó el tanga y se sentó sobre mi cara, frotando su coño mojado contra mi boca mientras yo le devoraba el clítoris. Cuando ya no aguanté más, la puse a cuatro patas y le metí la polla hasta el fondo, embistiéndola con fuerza mientras la otra me cabalgaba como una loca. Sus gemidos se mezclaban con el sonido de mi polla entrando y saliendo de sus coños apretados. Al final, me corrí dentro de una mientras la otra me chupaba los huevos, dejando todo lleno de mi leche caliente.