Follando a una india hermosa con su culo perfecto
Ella entró a mi casa con esa sonrisa pícara y ese culo redondo que no podía dejar de mirar. La polla se me puso dura apenas la vi moverse con esos tacones altos que resaltaban sus curvas. Sin pensarlo dos veces, la empujé contra la pared y le arranqué el tanga con los dientes, sintiendo cómo su coño ya estaba mojado y listo para recibirme. La puse de rodillas para que me chupara la verga mientras le agarraba el pelo, gimiendo como una puta cada vez que la embestía hasta el fondo de su garganta. Después la giré y la empotré contra el sofá, metiéndole la polla bien dura por detrás mientras le apretaba las tetas y le mordía el cuello. Sus gemidos se volvieron más fuertes cuando le di nalgadas y le dije que era una perra bien caliente. La hice correrse tres veces antes de llenarle el culo con mi leche caliente, dejando su cuerpo temblando y su cara llena de sudor. Al final, se quedó tirada en el piso, con la boca abierta y la respiración agitada, mientras yo me reía viendo cómo su culo seguía temblando de placer.