La madrastra BBW Callie domina al hijo con su enorme polla
Te voy a contar cómo Jimmy Michaels, el hijastro más obediente del barrio, terminó arrodillado frente a mí, suplicando que le dejara chupar mis tetas enormes mientras yo le ordenaba que se tragara hasta la última gota de su propia leche. Todo empezó cuando lo pillé espiándome en el jardín, con los ojos clavados en mis caderas anchas y mi coño goteando bajo el vestido ajustado. ¿Te imaginas la cara que puso cuando le dije que se acercara, que quería enseñarle cómo se trata a una mujer como yo? Se quedó paralizado, pero una mirada mía bastó para que se arrodillara, temblando, mientras yo le agarraba del pelo y le metía mi teta en la boca. 'Chupa fuerte, perrito', le dije, sintiendo cómo sus labios torpes intentaban obedecer. Luego le obligué a ponerse de pie, le bajé los pantalones y le hice ver su polla dura, palpitante, mientras yo me sentaba en el sofá y abría las piernas. 'Métela ya, pero no te corras hasta que yo te lo diga', le ordené, sintiendo cómo su verga entraba de una estocada, llenándome por completo. Jimmy gemía como un animal, pero yo le callaba con un 'cállate y folla', mientras le clavaba las uñas en la espalda. Cuando ya no pudo más, le dejé correrse en mis tetas, justo como yo quería. '¿Ves? Así se hace', le dije, limpiándome los dedos en su camisa. 'La próxima vez, trae más leche'