La rubia británica se deja empotrar hasta correrse como una loca
Camilla es una de esas putas con curvas de infarto y unas tetas naturales que parecen dos sandías maduras, cada vez que se quita el sujetador suelta unos gemidos que te parten el alma. El muy cabrón de Thor Johnson no pierde el tiempo y se lanza a chuparle el coño depilado mientras ella se retuerce en el sofá de Las Vegas, con los muslos temblorosos y el coño ya empapado. Cuando le clava la polla hasta las pelotas sin avisar, la rubia abre la boca como si le hubieran dado un electrochoque y empieza a gritar que la reviente, que la llene entera hasta hacerla reventar. Thor no se corta un pelo y se la empotra a ritmo de bestia, con cada embestida sus tetas gigantes rebotan como si fueran de gelatina y el sonido de carne contra carne retumba en la habitación. La muy putilla no aguanta más y suelta un chorro de leche por el coño al correrse, empapando hasta las sábanas mientras sigue gritando como una posesa. El inglés no para ni un segundo y le mete los huevos hasta el fondo, sacudiéndoselos contra el culo mientras le come la boca a la rubia que no para de babearle la polla con una mamada de esas que te dejan sin aliento. Cuando Camilla siente que se le va a salir toda la leche por dentro, se aferra a los hombros de Thor y le clava las uñas en la espalda mientras suelta un último gemido gutural antes de que él le vuele la vagina con una corrida que le llena hasta la garganta, chorros calientes que le resbalan por los muslos mientras ella se retuerce de placer sin poder evitarlo. La rubia queda hecha un trapo, con las piernas temblorosas y el coño goteando leche por todos lados, mientras Thor se limpia la polla en sus tetas antes de darle un último empujón que la deja sin fuerzas.