Luna Berg se monta al vecino con su culo perfecto y lo deja seco
Esa mañana, mientras te preparabas un café, la vecina Luna Berg entró sin avisar, con su tanga negro ajustado marcando ese culo redondo que te vuelve loco. Al verla, te diste cuenta de que llevaba semanas mirándote con complicidad, pero hoy no había dudas: quería más. Se arrodilló frente a ti, te bajó los pantalones de una vez y te metió esa polla dura hasta la garganta, chupando con tanta fuerza que casi te haces venir. Pero lo mejor vino después, cuando te empujó contra el sofá y se subió encima, bajando ese coño mojado sobre ti de una sola estocada. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo ese culo perfecto rebota sobre ti, cómo Luna gime cada vez que la empotras más fuerte, cómo sus tetas saltan con cada embestida. Imagínate que de repente ella se da la vuelta, te mira con esos ojos azules y te susurra: 'Hoy quiero que me folles como una perra'. Te vas a volver loco cuando veas cómo su culo se abre para recibirte, cómo te aprieta con sus músculos, cómo te clava las uñas en la espalda mientras te la metes hasta las pelotas. Y cuando por fin te corras dentro de su boca, ella se limpia los labios con un dedo y te sonríe, pensando que esto no ha hecho más que empezar.