Mamá ardiente se empala con hijastro cachondo
La mamá llevaba días fingiendo indiferencia mientras su hijastro entrenaba sin camiseta en el gimnasio de casa... hasta que el sudor le marcó cada músculo y la polla se le marcó bajo los pantalones ajustados. Él la pilló mirándolo con los ojos vidriosos y una sonrisa pícara, sin decir ni una palabra, la agarró fuerte del pelo y la arrastró al sofá donde su coño ya estaba chorreando de lo cachonda que estaba. Ella no opuso resistencia cuando él le arrancó el tanga de encaje y se lo metió hasta el fondo con un empujón brutal que le hizo gemir como una perra en celo, sus tetas enormes rebotando al ritmo de cada embestida mientras él le escupía en el culo para que entrara más fácil. La mamá no tardó en ponerse a cuatro patas, ofreciéndole el coño empapado para que se la follara como una puta cualquiera, chupándole los huevos mientras él le metía los dedos en la boca para que se los lamiera antes de clavárselos en el culo y hacerla gritar de dolor y placer a la vez. Él le agarró las tetas con fuerza, apretándolas hasta que ella se corrió gimiendo su nombre, pero él no se detuvo ahí: la giró boca arriba, le levantó las piernas hasta su hombro y se la empaló de nuevo con embestidas tan profundas que le sacudían todo el cuerpo. La mamá no podía más, sus jugos resbalaban por las pelotas de él mientras le suplicaba que no se corriera dentro, pero él la ignoró y le soltó toda su leche caliente en las entrañas, dejándola completamente llena y temblando mientras él se salía lentamente, dejando un rastro de semen que le corría por el muslo. La escena terminó con ella lamiéndose los labios, satisfecha pero con ganas de más, mientras él se ponía los pantalones y le guiñaba un ojo antes de irse, dejando el gimnasio hecho un desastre y su coño más mojado que nunca.