Mara Jade se traga tu polla de nueve pulgadas hasta las pelotas
El problema contigo no es que no tengas la polla dura, es que nunca has sabido qué hacer con ella hasta ahora. La ves ahí, arrodillada frente a ti, con esos labios tan rojos chupando el aire como una perra en celo. Mara Jade ya está lista, pero tú mandas. Le agarras el pelo y le metes la polla hasta la garganta de una estocada, sientes cómo se ahoga con ella. Ella gemirá, llorará, pero no parará hasta que le digas que puede respirar. Te encanta ver cómo se le llenan los ojos de lágrimas mientras te la chupa, cómo el babeo le chorrean por el mentón. Le ordenas que se ponga de cuatro y le empotras la polla en el culo, sintiendo cómo se abre para ti. Mara Jade no tiene opción: tiene que obedecer. Se queja, pero sus gemidos suenan a placer cuando le das más fuerte. Le dices que se corra en su rostro, y ella lo hace, obediente, mientras tú te quedas mirándola con esa sonrisa de superioridad. "¿Así te gusta, perra?" le preguntas, sabiendo muy bien que sí.