Terapia de pareja se convierte en trío con la terapeuta trans
El marido llegó con cara de pocos amigos al consultorio, pero en cuanto la terapeuta trans de tetas gigantes y culo prieto le sonrió mientras se le marcaba el tanga negro, se le puso la verga como un fierro. Ella, con voz de puta experta, le soltó que su problema era psicológico y que necesitaba un tratamiento de choque en su consulta privada. La esposa, que llevaba meses con el coño más seco que el desierto, no pudo evitar que se le mojara el tanga de solo ver cómo la morra de pelo largo y nalgas enormes le chupaba la polla al marido sin pedir permiso. La terapeuta, con una sonrisa de zorra, le ordenó a la esposa que se quitara el vestido y se arrodillara para lamerle el coño mientras ella le empotraba el culo al marido con movimientos de cadera que hacían temblar la camilla. El marido, ya sin control, le metió los dedos en la raja a la esposa mientras la terapeuta le susurraba al oído que su esposa necesitaba una lección de cómo se follaba una hembra de verdad. Entre gemidos ahogados y chorros de leche caliente que se escurrían por los muslos de las dos, el trío terminó con la terapeuta corriéndose sobre el pecho de la esposa mientras el marido le llenaba el coño de corrida espesa. La esposa, exhausta pero satisfecha, no tuvo más remedio que admitir que la terapia había funcionado mejor de lo esperado, aunque ahora tendría que acostumbrarse a compartir a su marido con una puta trans que sabía mover las caderas como nadie.