Morena con culazo se deja empalar entera por el lobo
Llevaba días viendo cómo esa morena se retorcía en su bikini mientras se reía con las amigas, y no pude aguantarme más cuando se acercó a pedirme fuego... su coño chorreaba tanto que hasta el tanga se le pegaba al culo como un imán, y mis huevos ya temblaban de ganas de reventarle por dentro. Le susurré que se imaginara ser Caperucita y, antes de que pudiera reaccionar, la empujé contra la pared del bosque con un gruñido de bestia hambrienta. Le arranqué el vestido de un tirón y sus tetas grandes y naturales se balancearon libres, con los pezones duros como piedras y listos para ser mordisqueados. La empujé de espaldas contra el musgo, le levanté una pierna y le metí la polla hasta el fondo sin piedad, sintiendo cómo su culo apretado me ordeñaba como una puta desesperada que sabe que va a correrse en cualquier momento. Ella gritó entre gemidos, clavándome las uñas en los hombros mientras yo la embestía como un animal, con cada envite haciendo que sus tetas botaran salvajes y su coño empapado dejara charcos en el suelo. Cuando se dio cuenta de que no era un juego, intentó huir, pero la agarré por la cintura y la senté sobre mi verga como si fuera un trono, hundiéndome hasta las pelotas en su culo profundo y haciéndola chillar como nunca antes. Sus suspiros se convirtieron en aullidos cuando le agarré los pechos con una mano y con la otra le azoté el culo hasta dejarlo rojo como un tomate maduro, mientras mi leche caliente le llenaba el coño por detrás sin darle opción a escapar. Al final, exhausto pero satisfecho, la dejé tirada sobre la hierba con las piernas abiertas, el coño goteando y la boca llena de mi corrida, mientras ella no podía más que gemir y susurrar 'otra vez' entre jadeos.