Qtsexymama se entrega a un polvo salvaje en 24 minutos de puro vicio
Sus ojos me quemaban la piel cada vez que me miraba, esos días de tensión acumulada entre nosotros se volvían insoportables. Yo sabía lo que quería, lo que necesitaba, y cuando por fin me tomó de la cintura y me apretó contra su cuerpo, sentí su polla dura como roca presionando mi culo. No aguanté más y le bajé los pantalones, dejando al descubierto esa verga gruesa que me moría por chupar. Me arrodillé frente a él, abrí la boca y la tomé hasta las pelotas, sintiendo cómo se hinchaba más con cada lamida. Sus gemidos me volvían loca, así que me di la vuelta, me incliné sobre el sofá y le pedí que me empotrara de una vez. No perdió tiempo, me agarró de las caderas y me penetró de una estocada, llenándome por completo. Cada embestida me hacía gritar, mi coño mojado chorreaba de placer, y cuando aceleró el ritmo, supe que no aguantaría mucho. Me corrió dentro, llenándome hasta rebosar, y yo me vine con un orgasmo que me dejó temblando. Ahora solo pienso en cuándo volverá a follarme así.