Alexandro embiste a Sabrina y Shajara en una mamada y perrito caliente
Alexandro ya llevaba semanas mirándolas, imaginando cómo se sentiría meterles la polla entre esas tetas gigantes de Sabrina o enterrársela en el coño mojado de Shajara. Las dos sabían que tarde o temprano iba a explotar, y esa noche no hubo escapatoria. Desde que llegaron, las cosas se pusieron intensas: Shajara se arrodilló primero, chupándome con esa boca experta mientras Sabrina me agarraba las pelotas, gimiendo cada vez que mi verga le rozaba la garganta. Sentí cómo me apretaba el culo con sus dedos, clavándome las uñas mientras tragaba mi leche imaginaria. No aguanté más y la empujé contra la pared, levantándole la falda para meterle la mano entre las piernas. Estaba ardiendo, completamente empapada, y cuando le introduje dos dedos, Shajara aún seguía mamándomela, mojándome la polla con su saliva. No pude resistir y la giré, poniéndola a cuatro patas para embestirla de golpe, sintiendo cómo su coño me apretaba como un guante. Aún con mi verga dentro de ella, le agarré el pelo a Sabrina y le empujé la cabeza hacia mi polla. Quería sentirla en mi boca al mismo tiempo, y así lo hice, follándome su garganta mientras le clavaba el culo a Shajara. Los gemidos de las dos se mezclaban con los míos, y en más de 11 minutos de escena, las dos acabaron con mi leche en sus caras y cuerpos. Cuando terminamos, vi el rastro que dejé en el vestido de Sabrina, manchado de semen en la parte delantera.