Dos sillas rojas y un coño bien mojado
Se sentó en la silla de madera con las piernas abiertas sin importarle quien pudiera verla, la tela del vestido se le subió hasta la cintura dejando al descubierto sus muslos gruesos y ese coño peludo que tanto le gustaba mirar. Con los dedos de la mano derecha se acarició el clítoris mientras con la izquierda se apretaba un pezón duro como una piedra, los gemidos le salían entrecortados mientras imaginaba que era otra boca la que le lamía el coño, no la suya. La silla crujía bajo su peso cada vez que se movía, el sonido de la madera mezclado con sus suspiros llenaba la habitación vacía, pero a ella no le importaba, solo quería sentir ese fuego entre las piernas que le quemaba hasta los huesos. De pronto, se quitó el vestido de un tirón dejando sus tetas pequeñas al aire libre, los pezones rosados y duros como guijarros, listos para ser mordidos. Se bajó las bragas hasta los tobillos y se sentó de nuevo en la silla, esta vez sin nada que la cubriera, solo su coño abierto y chorreante esperando ser devorado. Con un dedo se abrió los labios vaginales para mostrar cómo se le escurría el jugo por el culo, el olor a sexo fresco inundó el aire y no pudo evitar llevarse los dedos a la boca para probarse mientras seguía frotándose con más fuerza. La silla no aguantó mucho más, crujió fuerte cuando se apoyó hacia atrás y abrió las piernas como nunca, los muslos temblorosos mientras el clítoris le palpitaba a mil por hora. En ese momento, una ráfaga de aire frío le rozó la entrepierna pero no la detuvo, al contrario, la excitó más si cabe, y se corrió con un gritó ronco mientras el coño le temblaba entero, los jugos le resbalaban por las nalgas hasta gotear sobre el asiento de la silla. Se quedó ahí, jadeando, con las piernas temblorosas y el coño palpitante, sabiendo que si alguien hubiera entrado en ese momento, la habría visto completamente empapada y satisfecha, pero a ella solo le importaba el sabor de su propia corrida en los labios y el olor a sexo que ahora impregnaba cada rincón de la habitación.