Filipina caliente se deja empotrar hasta ahogarse con la polla
La morena de tacones altos ya venía con el coño chorreando antes de que él le agarrara el pelo y se lo metiera hasta la garganta sin piedad. Primero solo le lamió los labios empapados, sintiendo cómo el jugo le resbalaba por los muslos mientras ella gemía y se retorcía, pero cuando le escupió en el culo redondo y le dio un cachetazo en la nalga izquierda, la puta se puso a cuatro patas como una perra en celo. Él no perdió tiempo: le clavó la polla hasta el fondo sin aviso, haciendo que ella soltara un gritito ahogado mientras se le saltaban las lágrimas de tanto tragarse cada embestida salvaje. La saliva le goteaba por la barbilla mezclada con los babazos que le escupía en la cara entre cada golpe de cadera, y aunque intentaba zafarse, él le apretaba la cabeza contra el colchón para que no se moviera mientras le partía el coño a fuerza de empujones brutales. Cada vez que la sacaba, la punta morada brillaba empapada de sus fluidos, y antes de volver a hundírsela hasta los huevos, le escupía en la raja del culo para que el sonido de la piel mojada llenara la habitación junto con los gruñidos masculinos y los jadeos femeninos. Ella no podía parar de babear, de tragar aire entre sollozos mientras él le metía los dedos en la boca para que le chupara la sal gruesa que le brotaba del prepucio hinchado entre embestida y embestida. Cuando por fin sintió que el coño le vibraba como un motor a mil, él se la sacó de golpe, le abrió las nalgas con las manos y le escupió directamente en el culo antes de lamerle la raja desde el coño hasta el agujero trasero, haciéndola correrse a gritos mientras el líquido le caía en chorros por las piernas. La morena quedó temblando, con la cara pegajosa de babas y sudor, el pelo enredado, y él ni siquiera había terminado: le agarró el cuello con una mano mientras con la otra le masajeaba los pechos sudados, apretándole los pezones duros como piedras hasta que ella volvió a gemirle que le metiera la polla otra vez, esta vez por el culo, a ver si así se le bajaba el calentón de una vez por todas.