Joven amateur se deja follar la boca y el coño por un maduro
Ella solo tenía 21 años, pero ya sabía lo que quería: una polla dura en su boca y otra en su coño bien mojado. Desde que lo vio en el parque, no podía dejar de pensar en cómo se sentiría esa verga gruesa llenándole la garganta mientras él le hablaba sucio al oído. La primera vez que se encontraron, ella no perdió el tiempo: se arrodilló frente a él, le bajó los pantalones y empezó a chupar con ganas, gimiendo cada vez que la cabeza de su polla le tocaba la garganta. Él la agarró del pelo, empujando más fuerte, sintiendo cómo su saliva le cubría los labios mientras ella tragaba cada gota de su pre-cum. Pero no se quedó ahí: la levantó, la recostó en el sofá y le arrancó el tanga con los dientes antes de hundirle la lengua en el coño, lamiendo cada pliegue hasta que ella gritó de placer. Cuando ya no pudo más, la penetró de una sola embestida, sintiendo cómo su coño apretado lo envolvía mientras ella le clavaba las uñas en la espalda, pidiéndole que la follara más duro. Él obedeció, embistiendo sin piedad hasta que los gemidos de ella se convirtieron en un grito ahogado cuando él se corrió dentro de su boca, llenándole la garganta con su leche caliente. Ella tragó todo, limpiándole la polla con la lengua antes de sonreírle con los labios aún brillantes.