Daisy Haze chupa la polla de Jerry Kovak como venganza por su ex
Esa tarde en el estudio, la luz del atardecer iluminaba el cuerpo de Daisy mientras se arrodillaba frente a Jerry Kovak. Sabías que ella lo hacía para humillarlo, para demostrarle que podía tener a quien quisiera, y eso te ponía más duro. La agarras del pelo, sintiendo cómo su boca caliente te envuelve hasta las pelotas, y ella gime ahogada, con los ojos llenos de lágrimas de placer. Te la chupa con rabia, como si quisiera borrar el recuerdo de otro, y cada vez que la polla golpea su garganta, suelta un gemido que vibra en tu piel. La ves empapada, el coño brillante de excitación, y sabes que esto no es solo sexo: es una guerra. La levantas y la sientas en el escritorio, abriéndole las piernas para ver cómo su pussy pelada brilla bajo la luz. Te la metes de una estocada, sintiendo cómo su cuerpo se arquea, y ella grita tu nombre mientras te clavas hasta hacerle tocar el cuello del útero. La agarras de las caderas y la embistes sin piedad, escuchando cómo sus gemidos se mezclan con el sonido de la piel chocando. Ella te mira con odio y deseo, mordiéndose el labio mientras te aprieta con sus paredes, y sabes que esto es solo el principio. En más de 10 minutos de escena, la haces correrse tres veces, pero no te detienes: la volteas, la pones de rodillas otra vez y le llenas la boca de leche espesa. La ves tragar con furia, limpiándose los labios con el dorso de la mano, y sabes que esta venganza apenas empieza.