Chavita y Elnonohub en un trío salvaje de venganza
El olor a sudor y perfume barato me pegó en la cara cuando lo vi entrar, con esa sonrisa de hijo de puta que me revolvió las tripas. Sabía que era el ex de mi novio, el mismo que le había robado la chica hace meses, y ahora estaba aquí para cobrarme la deuda. Mi coño se mojó al instante, no por él, sino por la idea de humillarlo frente a todos. Lo arrastré a un rincón oscuro donde nadie nos viera, le bajé el pantalón de una patada y me arrodillé sin decir nada. Su polla ya estaba dura, gruesa como la recordaba, y la metí hasta el fondo de mi garganta mientras lo miraba a los ojos. Quería que supiera que esto no era placer, era castigo. Cuando empezó a gemir, le di una palmada en el culo y lo empujé contra la pared, bajándome el vestido para mostrarle mis tetas grandes y duras. Elnonohub no podía creer su suerte, pero yo solo pensaba en mi novio, en cómo se pondría si supiera que su ex estaba corriéndose en mi boca. Me encantó el sabor salado de su leche cuando explotó, caliente y espesa, mientras yo seguía chupando como una perra rabiosa. Después, cuando se limpió la cara con mi tanga, me di cuenta de que lo había marcado para siempre. Su semen aún goteaba de mi barbilla cuando me alejé, dejando atrás el olor a sexo y resentimiento.