Puta adicta al sexo bruto con la polla de Dorian Del Isla
Kandii Kitten no puede resistirse cuando ese macho sudado le gruñe al oído que la va a dejar bien abierta de piernas. La muy zorra lleva semanas arrastrándose tras él como perra en celo, rogando por que le clave esa verga que le hace babear solo de verla. Hoy por fin se la chupa hasta dejarla resbaladiza, con la lengua enredada en el tronco grueso mientras los huevos le golpean la barbilla. Él le agarra del pelo y le mete la cabeza hasta el fondo, ahogándola con cada embestida hasta que le chorrea la babaza por toda la polla. Kandii gime con la boca llena, el coño chorreando de tanto excitación, mientras sus dedos se clavan en los muslos del tipo. Él le escupe en la cara sin piedad y le exige que se ponga a cuatro patas sobre la cama, con el culo bien alto. Le abre las nalgas de un tirón y le clava la lengua en el agujero, lamiendo hasta que la muy puta empieza a temblar y a soltar gemidos de animal en celo. Dorian no pierde tiempo: se ajusta la polla dura como una roca y se la empotra hasta el fondo con un golpe seco, haciéndola gritar como una loca. Cada embestida le sacude las tetas, que rebotan con fuerza mientras él la azota en el culo con la mano abierta, dejando marcas rojas que brillan bajo la luz tenue. Kandii suplica clemencia, pero él solo se ríe y le ordena que le trague los huevos hasta dejarlos limpios, con la cara llena de babas y saliva espesa. La muy zorra obedece como buena putita, lamiendo y chupando con desesperación hasta que él decide que ya es hora de llenarle el coño de leche caliente. Se corre dentro de ella con un gruñido animal, rociándole el vientre y las tetas con chorros gruesos que le resbalan por la piel sudada, mientras Kandii se corre también, temblando de placer y vergüenza al mismo tiempo.