Mackenzie Mace follada en la garganta y la concha
La rubia caliente no podía aguantarse las ganas de que ese cabrón le metiera la polla hasta el fondo de la garganta mientras le chupaba los huevos con saliva bien espesa que le caía por la barbilla. Desde que la vio en el video anterior, Danny no pudo sacársela de la cabeza y decidió que hoy le iba a demostrar lo puta que era con cada embestida bruta que le clavaba en la boca abierta, ahogándola entre gemidos mientras sus tetas rebotaban con cada empujón. Ella se retorció de placer cuando le agarró el pelo con fuerza y le metió hasta las pelotas, sintiendo cómo la garganta se le cerraba mientras le escupía más babas sobre la polla para que la follara como a la zorra que era. Danny le pasó los dedos por el coño empapado, resbaladizo de jugos, y le dio un cachetazo en el culo mientras le gruñía que se tragara toda la leche que le iba a dar. La muy guarra obedeció sin dudar, con la lengua fuera y los ojos llorosos mientras él le reventaba los labios con cada embestida que le dejaba la boca bien roja y llena de saliva espesa que le resbalaba hasta el cuello. Cuando por fin le soltó la cabeza y le escupió un chorro de babas encima de la polla, ella se tiró al suelo de rodillas y empezó a lamerle los huevos con lengua bien juguetona mientras le masajeaba la verga con las dos manos, dejando el palo bien tieso y brillante de fluidos. Danny no pudo resistirse más y le agarró la cabeza de nuevo, empotrandosela hasta el fondo mientras ella se ahogaba con los ojos vidriosos, sintiendo cómo la leche le salpicaba la cara en chorros espesos que le cubrieron las mejillas, la nariz y hasta los labios entreabiertos. La muy putona se pasó la lengua por los labios para limpiarse los restos mientras él le acariciaba el pelo, pero no contento con eso, le dio la vuelta y la tumbó boca abajo sobre la cama, con el culo bien alto y el coño chorreando. Sin avisar, le metió dos dedos bien húmedos en la concha mientras le mordisqueaba el culo, haciéndola gritar de placer, y luego le escupió en el rabo antes de clavarle la polla hasta el fondo, empalándola con fuerza mientras ella se mordía el labio para no chillar como la perra en celo que era. Cada embestida le hacía saltar los pechos y le dejaba marcas rojas en la piel, pero a ella le encantaba el dolor mezclado con el placer cuando Danny le agarraba las caderas y la levantaba para clavarle la verga más hondo, sintiendo cómo el coño se le contraía mientras se corría con un grito ronco que le salió del fondo de la garganta. Él no paró hasta vaciarse dentro de ella, llenándole la concha de leche bien caliente mientras le seguía empotrando el rabo con movimientos lentos pero profundos, dejando que ella se retorciera de éxtasis mientras se llevaba las manos al clítoris para acariciarse hasta que el último chorro le salpicó la cara en un facial brutal que la dejó cubierta de semen mientras gemía como una auténtica zorra en celo.