La gótica Anna se deja empotrar el culo sin piedad
Nada más verla con ese maquillaje oscuro y ese cuerpo de infarto, Nade le arrancó el vestido negro de una tacada y le dejó el coño al descubierto, empapado y goteando por cada poro de su piel pálida. La muy puta se retorció al sentir los dedos de él deslizándose entre sus nalgas, masajeando el culo mientras le escupía en la raja y le susurraba guarradas al oído. Con un empujón brutal la clavó contra la pared, le enredó los dedos en su pelo teñido y le metió la polla hasta la garganta sin avisar, ahogándola en babas espesas mientras ella intentaba tragar sin ahogarse. Nade le escupió en la boca antes de girarla como una muñeca, le levantó una pierna sobre la mesa y le abrió el culo de una sola embestida, haciendo que la gótica soltara un chillido agudo mientras sus tetas rebotaban al ritmo de cada golpe seco. La palma de él le cubrió la boca para ahogar los gemidos mientras le lamía el cuello y le apretaba las tetas hasta dejarle marcas moradas. Cada vez que la embestía, la polla le llegaba hasta el fondo, estirándole el coño por dentro y haciéndola babear como una perra en celo. Nade le escupió en el culo antes de llenarle la boca de leche espesa, obligándola a tragar con los ojos llorosos mientras él le restregaba la polla sucia por toda la cara antes de correrse sobre sus tetas llenas de sudor. La gótica se quedó temblando, con el maquillaje corrido y el coño chorreando, mientras Nade le soplaba en la nuca antes de darle un azote en el culo rojo y dejarla ahí, hecha un trapo, pidiendo más.