Lexi Montana se somete a mi polla dura y obediente
La agarras del pelo mientras se arrastra sobre sus rodillas, mirándote con esos ojos de puta sumisa que piden a gritos ser dominada. Lexi Montana no puede evitar gemir cuando te acercas, sintiendo cómo su coño ya está mojado de anticipación, pero no le das permiso para tocarte aún. Le ordenas que abra bien la boca y te la chupe como una buena perra, y ella obedece al instante, hundiendo tu verga hasta la garganta mientras las lágrimas resbalan por sus mejillas. Te encanta ver cómo se ahoga con tu polla, cómo lucha por respirar mientras te la tragas con ganas, obedeciendo cada orden sin rechistar. Cuando decides que es hora de follártela como la puta que es, la empujas contra la cama y le das nalgadas hasta que su culo quede rojo antes de embestirla de una estocada, sintiendo cómo su apretado culo se cierra alrededor de tu verga. Ella grita, te suplica que no te detengas, que le llenes el culo de leche, y tú solo sonríes mientras agarras su pelo y la empotras contra el colchón, sintiendo cómo sus gemidos se vuelven más fuertes con cada embestida. Cuando por fin te corras dentro de su culo, ella se retuerce de placer, gimiendo tu nombre como una perra agradecida. "¿Te gustó, zorra?" le dices mientras la miras con superioridad, sabiendo que volverá a rogarte por más.