Mi madastra borracha me empotra sin querer en la cama
La noche estaba tranquila hasta que el sonido de la puerta del baño al abrirse la hizo tropezar con sus tacones y caer sobre la cama... Su cuerpo curvilíneo se balanceó al borde del colchón mientras él, con los ojos nublados por el trago que se había metido antes, confundió su trasero redondo y prieto con el de la otra. Sin pensarlo dos veces, le arrancó el tanga negro de encaje que apenas tapaba su coño empapado y le clavó la polla dura como una roca entre las piernas, gruñendo al sentir la humedad que ya le chorreaba por los muslos. Ella, más sorprendida que asustada, soltó un gemido ahogado cuando la punta gruesa de su verga le abrió los labios vaginales de un solo embiste, sintiendo cómo el calor de su aliento le quemaba la nuca mientras él la empotraba contra el colchón sin piedad. Las embestidas eran brutales, cada una más profunda que la anterior, y sus tetas grandes y naturales rebotaban con cada choque de caderas, dejando marcas rojas en sus pezones duros como piedras. Él seguía erre que erre, creyendo que estaba follando a su esposa, y cada vez que la llenaba con su leche espesa, ella no podía evitar contraerse alrededor de su miembro, ordeñándolo sin querer mientras él se corría a chorros dentro de su coño apretado, dejándola completamente llena y temblando de placer. El olor a sexo, sudor y cuero viejo inundaba la habitación mientras ella, entre jadeos y maldiciones, notaba cómo su propio coño chorreaba de tanto placer, mezclándose con los restos de su corrida que le resbalaban por las nalgas. Cuando por fin él se desplomó sobre su espalda, sudoroso y satisfecho, ella se quedó quieta, sintiendo cómo la polla aún le latía dentro mientras el líquido blanco le escurría entre las piernas, manchando las sábanas de su cama. La confusión inicial se convirtió en un orgasmo tan intenso que la dejó sin fuerzas, con las piernas temblorosas y el coño palpitando de tanto goce, mientras él, aún dormido por el alcohol, ronroneaba a su lado sin darse cuenta del lío en el que se había metido.