MILF Sara Jay chupa polla negra hasta ahogarse
Desde que Sara Jay llegó, no pudo evitar clavar sus ojos negros en aquella verga gruesa y morena que le ofrecía Rome Major. La milf de tetas gigantes y culo respingón se quitó las bragas al instante, dejando el coño empapado mientras se arrodillaba con una sonrisa de puta golosa. Él no perdió tiempo y le metió la polla hasta la garganta sin avisar, hundiéndola hasta las bolas con movimientos bruscos que le hacían gemir como una perra en celo. Cada arcada era un espectáculo, con babas resbalando por su mentón mientras intentaba tragar sin ahogarse, pero él la empotraba sin piedad, disfrutando de cómo sus tetas saltaban al ritmo de los embistes. Rome le agarró la nuca con fuerza y le obligó a chupar más rápido, sintiendo cómo el coño de Sara Jay se humedecía aún más al escucharla jadear entre arcadas. Los labios de la milf se estiraban alrededor del tronco negro mientras sus uñas se clavaban en los muslos de él, pidiendo más sin palabras. De pronto, Rome la levantó y la tiró boca abajo sobre la cama, con el culo en pompa y la cara hundida en el colchón. Le arrancó el tanga de un tirón y le abrió las nalgas para lamerle el coño empapado, hundiendo la lengua hasta el fondo mientras ella gritaba obscenidades. Los gemidos de Sara Jay eran música para sus oídos, mezclados con los sonidos húmedos de la lengua trabajando su clítoris hinchado. Sin avisar, le clavó la polla negra hasta las entrañas, empalándola con embestidas brutales que hacían temblar la cama. Cada vez que la llenaba, sus tetas rebotaban como gelatina y ella chillaba como una loca, rogando por más sin saber qué pedía exactamente. Cuando por fin se corrió, fue un torrente de leche espesa que le bañó las paredes del coño, dejándola temblando y con las piernas temblorosas, exhausta pero con ganas de más.