Novia japonesa chupa polla en tienda de campaña
Esa japonesa menudita con su pelo negro y largo no pudo resistirse cuando le metí la mano entre las piernas dentro de la tienda mientras hacíamos el amor bajo las estrellas. Con su cuerpo esbelto y piel blanca como la leche, sus gemidos agudos me volvieron loco al instante. Se quitó rápido la blusa y se dejó caer de rodillas frente a mi polla dura, chupando con esa boquita rosada que tanto me vuelve loco. Mientras sus manos pequeñas agarraban mi verga con fuerza, yo le agarré el culo prieto y la empujé contra la pared de la tienda para empotrarla más duro. Ella gritó de placer con la espalda arqueada, su coño ya empapado y listo para recibirme. Le bajé el pantalón corto y le metí los dedos entre sus muslos, sintiendo cómo su piel ardía de deseo. Se dejó caer hacia atrás sobre el saco de dormir con las piernas abiertas, mostrando su conejito rosado y húmedo que suplicaba ser follado sin piedad. Le clavé la polla hasta el fondo mientras ella se mordía el labio inferior, sus tetas pequeñas rebotando con cada embestida brutal. Los ruidos obscenos llenaban la tienda: sus gemidos agudos mezclados con el sonido de mi piel golpeando contra la suya, su coño chorreando mientras se corría una y otra vez sin poder contenerse. Yo no aguanté más y me vacié dentro de ella con un gruñido ronco, sintiendo cómo su vagina apretaba mi verga al correrse juntas en ese éxtasis salvaje bajo el cielo nocturno. Su cuerpo tembló entero mientras yo seguía moviéndome dentro de ella, alargando su orgasmo hasta que ya no pudo más que jadear y susurrar palabras sucias en japonés mezcladas con mi nombre.