Rubia de 20 años traga polla enorme hasta la garganta
La morena de tetas naturales y cara de ángel llegó a la fiesta con ese vestido ajustado que le marcaba cada curva y esos labios carnosos brillando como si los hubiera pintado con carmín. Desde el primer trago notó cómo la polla gruesa le llenaba la boca hasta ahogarla, pero no se echó atrás: al contrario, clavó las uñas en los muslos del chico y se la metió hasta el fondo. Él le agarraba el pelo con fuerza mientras ella gemía con la garganta bien abierta, los ojos vidriosos y la saliva resbalándole por la barbilla. Cada embestida le hacía temblar los pechos, que se movían al ritmo de sus gemidos ahogados, y cuando él se la clavó hasta la garganta ella sintió cómo le temblaban las piernas. La polla durísima le rozaba el paladar y le hacía cosquillas en la campanilla, pero no podía parar: quería sentirla más adentro, más profunda, hasta que le llegara a la barriga. Él le sujetaba la cabeza con las dos manos y le embestía sin piedad, sintiendo cómo la polla le golpeaba la campanilla una y otra vez mientras ella intentaba tragarla sin atragantarse. Los gemidos se convirtieron en un sollozo de placer cuando él le agarró el pelo más fuerte y le metió la polla hasta el fondo, haciéndola toser y babear. Pero no se detuvo: al contrario, se la sacó un segundo para que respirara y escupiera un hilo de babas, y luego se la volvió a meter hasta ahogarla de nuevo. Ella le miraba con los ojos llorosos y una sonrisa perversa, con las tetas rebotando cada vez que él se la clavaba hasta el fondo, hasta que por fin sintió cómo se le tensaban los muslos y cómo la polla le latía en la garganta antes de correrse. La corrida le llenó la boca hasta desbordarse, y ella se la tragó toda sin dejar ni una gota, con los labios pegados a la punta mientras seguía moviendo la lengua alrededor del glande para sacarle hasta la última gota de leche caliente. Cuando por fin la sacó, le quedó la cara empapada, los pechos brillantes por el sudor y una sonrisa de satisfacción mientras se lamía los labios con ganas de más.