Xeinna Rose se deja empotrar por una polla negra enorme
¡Dame esa verga gruesa en mi boca, negro! Le dije cuando lo vi entrar con esa polla monstruosa que llevaba días imaginando. Llevábamos semanas mirándonos con esa tensión insoportable, él sabiendo que mi coño ardía por él y yo muriéndome por sentir su piel contra la mía. Cuando por fin me agarró de las trenzas y me hundió la cara en su verga, sentí que me ahogaba de placer. Mi saliva chorreaba por su polla negra mientras él me follaba la boca sin piedad, golpeando mi garganta con cada embestida. Mis tetas rebotaban con cada movimiento, los pezones duros como piedras. Me corría por las piernas de lo mojada que estaba, pero él no me dejó ni respirar. Me dio la vuelta y me empujó contra la pared, levantándome el culo para meterla de una sola estocada. Grité cuando sentí su verga enorme abrirme el coño hasta las pelotas, el choque de sus caderas contra mi culo resonando en toda la habitación. No podía parar de gemir, mi cuerpo temblando con cada embestida mientras él me empotraba contra la pared. Sentí que me iba a romper en mil pedazos, pero no quería que parara. ¡Más fuerte, negro, métemela hasta el fondo!