Nikatsu se rompe el culo con un dildo monstruoso de 30 cm
El sonido del plástico chocando contra la pared me puso la polla como roca antes de verla. Llevaba días mirándome con esos ojos de puta hambrienta, mordiéndose el labio cada vez que pasaba cerca, y yo ya no aguantaba más. Cuando por fin se quitó la ropa, vi que su culo tatuado brillaba de tanto lubricante, las nalgas bien abiertas para recibir ese monstruo de goma que apenas cabía en su agujero. Le metí la punta hasta que gimió como una perra, pero no fue suficiente: quería sentir cómo ese dildo le destrozaba el ano por completo. Con cada embestida, su culo se abría más, los músculos temblando alrededor del juguete, y yo no podía dejar de mirarle la cara de dolor y placer mientras se lo clavaba hasta las pelotas. Cuando por fin lo sacó, el agujero le quedó tan abierto que casi se veía el otro lado, y solo entonces entendí por qué Nikatsu había esperado tanto para esto: quería que la rompieran de verdad. El lubricante le chorreaba por los muslos, pero no importaba, porque ya estaba lista para la siguiente ronda.