Yuu Tsujii se deja empotrar el culo en venganza por su ex
El estudio estaba lleno de espejos y la luz roja del foco me hacía sentir como una diosa del pecado. Hiroshi Tanaka me miraba con esa mirada de lobo, sabiendo que estaba a punto de tomar lo que otro hombre había dejado atrás. Mi coño ardía de rabia y lujuria, pero fue mi culo el que él quería destrozar. Me puse de rodillas, mostrando mi trasero bien depilado, y le susurré que me lo rompiera como a una putita. Él no dudó ni un segundo, agarro su polla dura como el acero y la clavó de una estocada hasta hacerme gemir de dolor y placer. Cada embestida era más profunda, más salvaje, mientras sus dedos se hundían en mis caderas para controlarme. Sentía su verga gruesa estirándome el ano, llenándome por completo, y mis jugos caían por mis muslos mientras él me follaba sin piedad. Cuando por fin se corrió, su leche caliente me inundó el culo, marcándome como suya. Sabía que mi ex se volvería loco si supiera que otro hombre me había tomado así, tan duro, tan sucio. Al salir, Hiroshi me dejó temblando, con el culo en llamas y la mente llena de imágenes de lo que acababa de pasar. Mi ex nunca me había follado así, nunca me había hecho sentir tan usada, tan deseada. Y eso era exactamente lo que quería.