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Zorra chorreante no para ni por un duro más

12:38 720P 5 Sexo Anal
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Estúdio Jimmy Bud Studio

Martina Smeraldi ya traía la tanga empapada cuando él le metió dos billetes de veinte entre los pechos. La rubia se lamió los labios, agarró su polla monstruosa y se la metió hasta la garganta sin titubear. Cada vez que le soplaba en la cara, ella gemía más fuerte, con los ojos vidriosos y el coño chorreando por todas partes. Él le agarró el pelo con saña y le empotró la cara contra su entrepierna mientras le gruñía que no parara de chupar ni aunque se ahogara. Martina, sumisa total, tragaba saliva y saliva, con los jugos resbalándole por la barbilla mientras intentaba aguantar el aire. La cama crujía como loca con cada embestida brutal que le metía en la boca, hasta que ella se corrió sin poder evitarlo, mojando las sábanas con un chorro que le salió desde lo más hondo del coño. Él le escupió en la cara y le ordenó que siguiera chupando, que no se detuviera ni aunque le diera asco, que eso era lo que pagaba. Martina obedeció como una perra en celo, con los muslos temblorosos por el esfuerzo y los gemidos ahogados entre arcadas mientras le lamía las pelotas con desesperación. Cuando por fin le soltó la polla, Martina se arrodilló en el suelo, le metió los dedos en la boca para que los lamiera y luego se los clavó en el culo, pidiendo más castigo. Él no se hizo rogar y le metió la verga hasta el fondo, haciéndola gritar como una loca mientras se corría otra vez, esta vez con el coño empapado y los muslos pegajosos. Martina se dejó caer boca arriba, con la espalda arqueada y las tetas rebotando al compás de los empujones brutales, hasta que él le llenó la boca de leche espesa y caliente, obligándola a tragársela toda sin dejar ni una gota. Cuando acabó, Martina se limpió los restos de corrida de la cara con el dorso de la mano y sonrió, pidiendo más dinero para seguir siendo su putita obediente.

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