Bhabhi india se corre con dedos en su coño
Desde que entró en la sala con ese sari ajustado que le marcaba cada curva de su culo prieto, él supo que no iba a aguantar más. La bhabhi se mordía el labio inferior mientras jugueteaba con los hilos dorados de su blusa, dejando entrever unos pezones duros que apuntaban directo a la polla que ya asomaba tiesa bajo el pantalón. Sin decir ni una palabra, ella se acercó y le agarró la mano con fuerza, arrastrándolo hacia el sofá donde se dejó caer con las piernas bien abiertas, mostrando un coño depilado y brillante que ya goteaba de excitación. Él no perdió tiempo: hundió dos dedos gruesos entre sus labios resbaladizos y empezó a masajearle el clítoris hinchado mientras ella soltaba gemidos roncos que resonaban en las paredes. La bhabhi arqueó la espalda y le agarró el pelo, empujando su cara contra su entrepierna para que le chupara la raja con más fuerza, sintiendo cómo el sabor salado de su excitación le recorría la lengua. Cuando notó que los dedos ya no eran suficientes, ella misma se los metió hasta el fondo, retorciéndose de placer mientras el líquido caliente le empapaba la mano y le resbalaba por las nalgas redondas. Él no pudo resistirse más y se quitó el pantalón de un tirón, dejando al descubierto una polla gruesa y venosa que ella agarró con ansias, pasándose la punta por los labios antes de llevársela entera a la boca. La bhabhi succionaba con desesperación, chupando hasta la base mientras él le agarraba el culo para empotrarle la cara contra su verga, haciendo que el coño le ardiera de ganas. En cuestión de segundos, ella se corrió con un grito ahogado, escupiendo chorros de leche espesa que le resbalaron por los muslos mientras seguía masturbándose con los dedos, buscando el último temblor de placer antes de desplomarse sobre el cojín con una sonrisa perversa y los ojos vidriosos. Él no se quedó atrás: le dio la vuelta en un santiamén, clavándosela hasta el fondo mientras le agarraba las tetas pequeñas y duras, sintiendo cómo el coño empapado le apretaba la polla como un guante mojado. Las embestidas eran brutales, con cada golpe resonando en la carne húmeda mientras ella gritaba y le arañaba las sábanas, pidiendo más hasta que los dos se vinieron a la vez con gemidos entrecortados, dejando el sofá hecho un desastre y a la bhabhi temblando de satisfacción con los muslos cubiertos de sus propios jugos.