Chica que conocí en Facebook se corre por primera vez
La piba de su foto subía mechas en bikini y él no pudo resistirse a mandarle un mensaje rápido. Ella respondió con un audio en el que se reía mientras se mordía el labio y le decía que estaba empapada por verlo en la pantalla. Nada más llegar a su departamento, la morena se quitó el top frente a él y dejó que sus tetas redondas rebotaran al ritmo de sus pasos. Él no aguantó más y le agarró la nuca para estamparle un beso que le dejó los labios hinchados mientras le metía la mano entre las piernas para sentir lo mojada que estaba su conejita. La chiquilla gimió fuerte cuando le arrancó el tanga de encaje rosa y se lo metió en la boca para callarla mientras le lamía el coño sin piedad, haciendo que sus caderas se sacudieran contra su cara. Ella le suplicó que la empotrara duro porque no aguanta el coito suave, así que él la levantó en vilo y la estrelló contra la pared, embistiéndola con fuerza mientras ella le clavaba las uñas en los hombros y le gritaba que no se detuviera. El lubricante natural de su conejita resbalaba por su verga y le permitía clavársela hasta el fondo cada vez que la embestía, arrancándole gemidos agudos que resonaban en todo el apartamento. Cuando sintió que su coño se contraía como una tenaza alrededor de su polla, supo que se venía y aceleró el ritmo hasta que ella se corrió gritando su nombre con la boca llena de babas y sudor. Él no pudo aguantar más y le soltó toda su leche caliente bien adentro mientras ella se retorcía de placer con los ojos vidriosos y los muslos temblorosos, dejando un charco de sus jugos en el piso de madera donde acababan de follar como animales. La piba quedó tan satisfecha que le pidió repetir antes de que él se fuera, pero él prefirió quedarse ahí mismo, con la polla aún dura, listo para darle otra ronda de embestidas profundas que la dejaran sin aliento.