Chitose Hara se deja besar por un desconocido y termina empalada
No debería estar haciendo esto, pero cuando sus labios asiáticos rozaron los míos, mi coño ya estaba mojado. Sabía que era un error, que él no era mi novio, pero su lengua jugaba con la mía como si supiera exactamente qué me volvía loca. Sus manos grandes bajaron hasta mis tetas, apretándolas con fuerza mientras yo gemía en su boca. Me empujó contra la pared y me subió la falda, sus dedos ya buscando mi humedad. 'Esto está mal', pensé, pero cuando su polla enorme rozó mi entrada, no pude resistirme. Me la metió de una estocada, llenándome hasta que sentí cada centímetro de él dentro de mí. Mis uñas se clavaron en su espalda mientras me empotraba contra la pared, sus embestidas profundas y brutales. Cada vez que me penetraba, un gemido escapaba de mis labios, y él solo sonreía, sabiendo que me tenía dominada. Cuando me corrió dentro, su leche caliente llenó mi coño, y yo solo pude morderle el hombro para ahogar otro gemido. Ahora, más de 41 minutos después, mi falda sigue en el suelo, manchada de su semen.