Creadora de contenido se deja empotrar sin piedad en la habitación
Scarlett Mae, esa morena de tetas naturales que tanto excita a los tíos en la red, llegó al hotel con la ropa ajustada y el coño ya mojado de anticipación. Nada más cerrar la puerta, el desconocido —con una polla descomunal que le sacó un suspiro al verla— la agarró por la cintura y la estrelló contra la pared sin avisar. Ella gimió fuerte al sentir cómo la tela de sus shorts vaqueros se le clavaba en el culo mientras él le arrancaba la camiseta por la cabeza, dejando al descubierto unos pezones duros que suplicaban atención. El cabrón le metió dos dedos en el coño empapado y le escupió en la boca para amortiguar el gemido que le salió cuando le empezó a chupar la polla como una perra en celo, tragando hasta la garganta sin parar de babearle los huevos. Entre gemidos y ahogos, él la volteó de espaldas, le bajó los shorts de un tirón y le clavó la verga hasta el fondo del coño sin piedad, empotrandola contra el armario del hotel que crujió con cada embestida brutal. Scarlett, con las tetas rebotando como locas y el coño chorreando, no paraba de gritar que la partiera en dos mientras él le agarraba los pelos y le metía la polla hasta la campanilla, ahogándola entre sus piernas hasta que no pudo más y se corrió con un chorro espeso que le llenó las entrañas hasta rebosar. La follada no terminó ahí: la puso a cuatro patas, le levantó el culo bien alto y le metió la polla por el culo sin preparación, haciendo que el lubricante natural de su coño mojado resbalara por sus piernas mientras ella no paraba de gemir como una puta en celo. Entre posiciones de perrito, vaquera invertida y cuchara, la morena se dejó machacar sin descanso, con la boca llena de leche, el coño goteando y el culo bien abierto, hasta que el desconocido le disparó otro chorro de semen caliente que le dejó las tetas, la cara y hasta el pelo cubiertos de espuma blanca. Cuando por fin se derrumbó sobre la cama, Scarlett solo pudo susurrar un 'joder' mientras se limpiaba la leche de los labios con los dedos y se los llevaba a la boca para chupar cada gota sin dejar ni una.