Embarazada latina recibe polla enorme en su cuarto
La colombiana, con su barriga de embarazada bien redonda, no podía quitarle los ojos de encima a ese enano con una verga que parecía de otro mundo. Desde que lo vio por la ventana, no hacía más que imaginarse cómo se sentiría esa gruesa polla entrando y saliendo de su coño apretado y bien mojado. Él, al darse cuenta de su mirada lasciva, no perdió tiempo y se acercó con esa sonrisa pícara que solo los tipos con mucha confianza saben esbozar. Sin decir ni una palabra, le bajó el vestido hasta la cintura y dejó al descubierto sus tetas pesadas y sus pezones duros como piedras, ya listos para el placer. Ella, aunque embarazada, no pudo resistirse y se dejó caer sobre la cama con las piernas abiertas, mostrando su raja brillante y empapada. Él no se hizo esperar y, de un solo empujón, enterró su verga hasta el fondo, arrancándole un gemido tan fuerte que hasta los vecinos podrían escucharlo. Las embestidas eran brutales, cada una más profunda que la anterior, haciendo que su barriga rebotara con cada golpe de cadera. Ella gritaba de placer, con la voz entrecortada por el éxtasis mientras él le agarraba las caderas con fuerza para clavársela aún más adentro. El calor de su coño lo envolvía como un guante ajustado, apretando su verga como si no quisiera soltarla nunca. Los jugos resbalaban por sus muslos mientras él la empotraba sin piedad, llevándola al límite del placer hasta que, sin aviso, ambos se corrieron en una explosión de gemidos y espasmos que los dejó exhaustos y completamente satisfechos. La colombiana, con la respiración agitada y el cuerpo tembloroso, supo que esa noche no olvidaría fácilmente la polla de ese enano que la había dejado más mojada que nunca.