KathyJay me deja aprovechar que no hay nadie para follarla en la cocina
Esa tarde en la cocina, con el sol pegando fuerte en los azulejos, ya no aguanté más las miradas que KathyJay me lanzaba cada vez que pasábamos cerca. Llevábamos días jugando a este juego de tensión, rozándonos "sin querer" en el pasillo, susurrando cosas sucias al oído cuando nadie miraba. Hoy, al verla sola, la agarras por la cintura y la empujas contra la mesa, sintiendo cómo su culo firme se clava en tus manos. Le arrancas el short ajustado de una sola vez, dejando al descubierto ese coño depilado que ya está mojado de solo verte. Te arrodillas y le metes la lengua hasta el fondo, chupando sus jugos mientras ella se agarra a tu pelo y gime como una perra en celo. Cuando ya no aguanta más, la levantas y la sientas en la mesa, abriéndole las piernas para meterle la polla de una estocada, sintiendo cómo su coño apretado te envuelve hasta las pelotas. La empotras contra la pared, escuchando el sonido de sus tetas rebotando con cada embestida, hasta que sus uñas se clavan en tu espalda y te pide que le llenes el culo. Te corres dentro de ella, sintiendo cómo su cuerpo tiembla con cada chorro, hasta que se derrumba sobre tu hombro, jadeando. Al terminar, solo queda el short roto en el suelo y una mancha de semen en el mármol.